Sociedad

Condenado a seis años de prisión un abuelo que abusó de dos nietas

Era una noche de fiesta, en Navidad. X, que tenía 11 años, se quedó dormida y la llevaron a la cama de los abuelos para que descansara. La acostaron vestida, y más tarde, a su lado, se echó también el abuelo H.O.N. Cuando la niña llevaba ya un rato durmiendo, algo extraño la despertó. Era él, que había apartado su falda, le había bajado las bragas y estaba lamiéndole los genitales. La nieta se hizo la dormida, y así comprobó cómo su abuelo pasó varios minutos en la misma tarea. Los hechos ocurrieron en 2007, pero ella calló. Durante años no se lo contó a nadie, hasta que se lo dijo a su novio, cuando lo tuvo. Entonces, se decidió a presentar denuncia.Los menores que denuncian abusos se ven inmersos en una espiral burocrática y judicial.

Tiempo después, en 2013, el abuelo H.O.N., nacido en 1950, vecino del municipio coruñés de Ribeira (A Coruña), se fijó en la hermana de X, la nieta menor. Entonces, la niña, que aquí se llamará Y, también tenía 11 años. Una tarde que la cría estaba en la cocina de la casa de los abuelos, durante un rato en que la abuela estaba ausente, H.O.N le pidió que se sentase a su lado en el sofá de la sala de estar, los dos tapados por una manta. Se desabrochó la bragueta, agarró las manos de la pequeña, y le obligó a tocarle el pene. Después, asiendo firmemente una de las manos, se masturbó durante “10 o 15 minutos”. No llegó a eyacular, pero ella, cuando se liberó del abusador, se fue corriendo a lavar las manos. A los pocos días, el abuelo repitió la operación. La tercera vez, trató ya de acercar la boca de la nieta a su pene. En esto, se oyó llegar a la abuela a casa, y H.O.N. apartó bruscamente a la pequeña y se hizo el dormido.

Y se lo contó a su hermana, pero esta “estaba enfrascada con el ordenador” y no le hizo caso. Luego se confesó con su mejor amiga, y al cabo del tiempo, a su madre. Aún así, guardó el secreto un año. Durante el juicio, celebrado en la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, el acusado negó los hechos y se defendió diciendo que una de sus nietas es “mentirosa” y la otra se inventó la historia para proteger a su hermana.